Esto lo escribí hace ya más de siete años; lo recordé la semana pasada que andaba turro del pie. A todo esto, debo sacarme el sombrero ante la amabilidad de toda la gente guayaquileña en todos lados, me abrieron puertas y demás. Sí hay decencia en el mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada