En fin, como dicen los franceses. Luego me enteré que la movida es ir a Samborondón para cualquier cosa. Y yo mudándome a Pto. Azul. De haberlo sabido, me iba a Entre Ríos de one. Pero tarde pié, y así es la vaina. Mi pregunta es, ¿por qué sólo pega Samborondón y no Urdesa o el sitio ese de los Ceibos, que es tan famoso que ni sé cómo se llama? Porque la gente de Ceibos o de mi barrio mismo prefiere irse a Sambo. A mí no me molesta, si no más bien me preocupa el peaje que hay que pagar de vuelta. Y eso que ahora hay el #AntiRadarGYE de Twitter, que ha venido con voz de ángel. Pero igual, esa regresada es cosa seria. Yo quiero un pied-à-terre en Sambo. ¿Nos juntamos entre todos los apóficos y hacemos un Time Share o algo?
Hablando de apartamentos, el mío va tomando forma. Recomiendo, a todo esto, que siempre, aunque te mudes de acá para allá, pongas los baños del mismo color. Mi problema, sin embargo, es que aún no tengo cortinas. Digo yo, los vecinos del barrio ya estarán aburridos de verme desnudo por la casa. Afortunadamente, cuando está oscuro afuera y yo prendo las luces, no los veo verme, y así asimilo mejor la vergüenza. Y bueno, hoy me enteré que el comité de Pto. Azul me va a donar para las cortinas. No les ha gustado el arte nudista/abstracto.
Ah, ¿que no dije nada sobre mi vida y los artículos se titulan ,,sobre mi vida''? Lo que ocurre es que mi vida es demasiado chévere para este espacio apófico. Por ejemplo, el otro día me salió una motita blanca en el ombligo, mas había yo estado usando mi Ramones negra. ¿Estupefacto? Eso es sólo el principio. Pero, más bien, es el final.
Foto de misfitgirl

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada