En el siglo XIX la población humana no llegaba a los mil millones. Desde ese entonces hasta ahora nuestra especie se ha multiplicado por 7 gracias a ciertos avances científicos en la revolución industrial que han permitido que la humanidad crezca. Los números demográficos muestran que la tasa de crecimiento de la población es de 1.1%-- no el mayor histórico, mas una cifra elevada que refleja indirectamente cómo el progreso en los campos de la agricultura y la medicina han impactado en la sobrepoblación del planeta.
Antes, en las buenas épocas, la selección natural tenía más mano en quién llegaba a la edad de pasar a su herencia genética a otra generación. Hoy por hoy, cualquier persona pseudo-competente puede triunfar ante Darwin. No es por malo, pero algún control había que ponerle a este crecimiento. Llamémosle hot dog. Si no entiendes el milenario concepto de masticar, quizás no merezcas tener descendencia. Después de todo, masticar no es exactamente una ciencia difícil como leer o escribir-- más bien parece un reflejo instintivo que cualquier ser que aspire a comer más de una vez en la vida debería perfeccionar. ¿Cuánta gente está por ahí derramando su semilla sin realmente merecerlo? Sólo el hot dog lo sabe, y está aquí para detenerlos.
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Foto vista en PopSci.com

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