miércoles, 23 de septiembre de 2009

El silencio es oro

¿Es el arte su contenido o aquello que lo contiene? John Cage fue un músico de Estados Unidos de la vertiente más experimental del avant-guarde y tiene una obra que está volviendo a hacer noticia porque consiste en cuatro minutos y medio de nada. Un producto de ésta índole no se compone, se decide, y hace 57 años Cage decidió presentar sus tres movimientos al silencio. Si bien para él ésta obra fue una pieza más de su rompecabezas (sus amigos le dijeron que la mejor) vanguardista, hoy, fuera de contexto y vista a través del iTunes, la obra al silencio demanda a gritos una respuesta: ¿Para qué pagar por esto?

En el mundo contemporáneo y pulsatil y agitado y lleno de luces LEDs y beeps y herzios, ¿qué tan incoherente puede ser pagar por un poco de silencio? ¿Es acaso un euro con cuarenta y nueve demasiado? Probablmente la obra de Cage nunca tuvo un mejor mercado que éste, el nuestro-- dentro de poco el mutismo cotizará en bolsa y su lujo lo podrán costear aquellos magnates que no tienen que caminar a pie de calle o debatirse si dormir fresco pero con bullicio o acalorados con la ventana cerrada pero en silencio; no se puede rescindir de una sin ser contratacado por la otra. Entonces, al comprar silencio, si se pudiera magnificarlo como sucede con todo el resto de cosas de menos valor y más sondio, y ahogar la mundanal música y rítmo que tiene la ciudad todo el ajetreado día para poder, quizás, sentarse y pensar en cualquier cosa, en silencio, ¿no pagaríamos por esto?

Como era de esperar, lo que sucedió fue que en 2002 alguien hizo un versión similar a la de Cage pero más corta. Quizás fue símplemente una pausa para crear suspense, detenernos en el tiempo esperando la siguiente nota, o tal vez ésta nueva versión de Mike Batt es un guiño a que hoy por hoy lo que se necesita es todo lo que ya tenemos pero aún más rápido-- incluso el mismísimo silencio. Porsupuesto, los abogados, quienes han legislado ya sobre la propiedad intelectual de la afasia, demandaron a Batt, quien por atreverse a ultrajar los derechos reservados de la valiosa mudez tuvo que pagarle, probablemente a la vacuidad, una indemnización de seis cifras. Batt sigue afirmando que su obra es mejor que la de Cage, pues dijo lo mismo que él pero menos tiempo; mas a algunos, parezca mentira, todavía nos gustaría pensar que con el silencio siempre es mejor tomarse el tiempo para decir las cosas.

Foto de b3ni
Noticia original de Libertad Digital

1 comentario:

Anónimo dijo...

yo inisisto con quedarnos con los dibujos de el sitio ese en el km14.5 y venderlos con algun nombre raro...

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