domingo, 12 de mayo de 2013

Al Yo le canto

Al yo le canto, a una simple persona aparte,
pero digo la palabra Democrático, la palabra En Masse.

De la fisiología de pies a cabeza canto;
no sólo la fisionomía ni sólo el cerebro son dignos de la Misa;

yo digo que la Forma total vale más;
a la Mujer al igual que el Hombre canto.

De la vida inmensa en la pasión, el pulso y el poder,
alegremente, por una acción más libre formada bajo las divinas leyes,
le canto al Hombre Moderno

Walt Whitman

Ley como amor

La Ley, dicen los jardineros, es el sol,
la Ley es la que
los jardineros obedecen
mañana, ayer, hoy.

La ley es la sabiduría de los ancianos,
amonestas chillonamente los impotentes abuelos;
los nietos sacan una tremolante lengua,
la Ley es el sentido de los jóvenes.

La ley, dice el sacerdote con mirada sacerdotal
explayándose ante la gente nada sacerdotal,
La ley es la palabra de mi sacerdotal libro.
La ley es mi púlpito y mi campanario.

La ley, dice el juez mirando despectivamente,
hablando clara y muy serenamente,
La ley es como les dije antes
la Ley es como supongo saben
la Ley es pero dejen que les explique otra vez
la Ley es la Ley.

Pero los eruditos cumplidores de las leyes escriben:
la Ley no es el bien ni el mal,
la Ley es sólo crímenes
castigados en tiempos y en lugares,
La ley es la vestimenta de las gentes
en cualquier tiempo y lugar;
la Ley es Buenos-días y Buenas-noches.

Otros dicen, la Ley es nuestro Destino;
otros dicen, la Ley es nuestra Patria.
Otros dicen, otros dicen
ya no hay Ley
la ley se ha marchado.

Y siempre la muchedumbre grita disgustada
grita mucho, muy disgustada
la Ley somos Nosotros;
y siempre el suave tonto suavemente Yo.
Si nosotros, querida, sabemos que no sabemos más
que ellos sobre la Ley,
si yo no más que tú
sé qué debemos no hacer
excepto que todos están de acuerdo,
contentos o tristes,
en que hay Ley
y que todos saben esto;
y por lo tanto, piensan es absurdo
identificar la Ley con otra palabra.

A diferencia de tantos hombres
no puedo decir la Ley es, nuevamente;
ni menos que ellos podemos reprimir
el deseo universal de adivinar
o salirnos de nuestra posición
a un estado de indiferencia.
Aunque puedo por lo menos limitar
tu vanidad y la mía
a declarar tímidamente
un tímido símil
del que haremos alarde de todos modos:
como el amor, digo.

Como el amor, no sabemos por qué
como el amor, no podemos avanzar o huir
como el amor con frecuencia lloramos
como el amor pocas veces cumplimos.

W. H. Auden

Justamente en primavera

justa-
mente en primavera cuando el mundo está
sonriente lodo
el pequeño
lisiado hombre de los globos
silba lejos y diminuto
y pepeyjuan regresan
corriendo desde el trompo y
piraterías y es

primavera

cuando el mundo es charco-maravilloso
el raro
viejo hombre de los globos
silba
lejos y diminuto
y saraymaría regresan bailando
desde la rayuela y la cuerda y

es
primavera
y

el

pie-de-cabra
hombre de los globos silba
lejos
y
diminuto

E. E. Cummings

Para despertar a una anciana

La vejez
es un vuelo
de pajarillos
gorjeando
rozando
desnudos árboles
sobre un barniz de nieve.
Avanzando y quedándose
los abofetea
un oscuro viento.
Pero ved:
sobre toscas briznas
descansa la bandada,
la nieve
se cubre de rotas
vainas de semillas
el viento se templa
en un agudo
grito de gravidez.

William Carlos Williams

¿Cómo te amo?

¿Cómo te amo? Las formas deja cuente:
te amo hasta la altura ilimitada
donde el alma buscando va, inspirada,
a Dios, que es de la fe y la gracia Fuente;

te amo noche y día, plenamente,
pues somos uno en esta unión sagrada;
libre es mi amor, cual la Razón buscada;
puro es, cual la plegaria más ferviente.

Te amo con la pasión que usar solía
en mi pueril confianza, en mi tormento;
con un amor que con mi Fe se iría;

¡con las sonrisas, lágrimas y aliento
de mi vida!, y si quiere Dios, podría
amarte más tras mi postrer acento.

Elizabeth Barret Browning